Lo que dice de uno manifestarse con una muñeca hinchable | Televisión
En la España del final del franquismo, cuando había aflojado la censura, y de la Transición, la muñeca hinchable servía como un elemento transgresor. Eran años de destape y de ácida sátira social. José Luis López Vázquez había representado en 1973 a un tipo solitario y patético, enamorado de un cuerpo femenino de plástico, en No es bueno que el hombre esté solo, película de Pedro Olea. En el disco de debut de La Orquesta Mondragón, de 1979 y llamado precisamente Muñeca hinchable, Javier Gurruchaga cantaba una letra de Eduardo Haro Ibars: “Encerrada esperas que llegue, metida en tu armario.…
