La llegada de más de 1.200 migrantes a Lampedusa en un día pone en jaque la política migratoria de Meloni | Internacional

Los intensos flujos migratorios, las constantes oleadas de desembarcos y la extrema presión en los centros de acogida de Italia están muy lejos de solucionarse con el gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni. En las últimas 26 horas han llegado a la isla de Lampedusa, el territorio italiano más próximo a África, otras 1.202 personas en una decena de embarcaciones procedentes de distintos puntos del Mediterráneo. Una nueva muestra de que ninguna de las promesas en esta materia que realizó la primera ministra italiana a su llegada para frenar el flujo de migrantes se ha cumplido.

La Cruz Roja, que gestiona el centro de primera acogida de Lampedusa, donde se identifica a los migrantes antes de trasladarlos a otros centros, ha recordado ya algunas veces que la infraestructura tiene capacidad para unos 400 huéspedes. Tras la última oleada, alberga de momento a 1.430 migrantes. Ayer, a las siete de la tarde, después de que fueran trasladadas 262 personas, los internos se habían reducido a 138. Si no hubiera coincidido con dicho movimiento, las llegadas de las últimas horas hubieran generado una situación humanitaria difícil de gestionar, tal y como ya pasó a mediados de septiembre cuando llegaron 5.000 personas en 24 horas.

El elevado número de llegadas a Italia, con cifras que no se veían desde 2016, está poniendo en jaque no solo el sistema de acogida de Lampedusa y de todo el territorio italiano en general, sino que está minando también las relaciones del país transalpino con sus socios europeos. En lo que va de año han llegado 145.889 migrantes a las costas italianas. Una cifra enorme teniendo en cuenta que en el mismo periodo del año pasado fueron 89.700 y en 2021 alcanzaron las 57.295.

Además, la nueva oleada de desembarcos vuelve a poner en entredicho todas las estrategias del ejecutivo de derechas que gobierna Italia, que ha tenido que poner sobre la mesa soluciones que rozan la legalidad y aumentan las fricciones con los socios de la Unión Europea. Hace una semana, la líder ultra, anunció que su país construirá en Albania centros de identificación y acogida para los migrantes rescatados por sus equipos de salvamento en el Mediterráneo. El acuerdo, firmado con su homólogo albano, Edi Rama y que se verá materializado en 2024, significa un verdadero salto en el proyecto de deportar de forma encubierta a migrantes y de externalizar los centros de internamiento para aliviar la presión dentro de las fronteras nacionales y evitar el rechazo popular.

Italia sigue así los pasos del Reino Unido, que en 2022 aprobó enviar a los solicitantes de asilo a Ruanda. La medida fue frenada inicialmente por la justicia, pero más tarde recibió el aval del Alto Tribunal de Inglaterra y Gales, aunque aún queda camino judicial para bloquear o dar vía libre a esa práctica.

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