Arévalo solo fue un señor que contaba chistes | Televisión
Vaya por delante que nunca me hizo gracia Arévalo. Ni siquiera de niño, y no porque yo fuera un ejemplo precoz de conciencia igualitaria, sino porque nunca gusté de la cultura del chiste. Yo me reía con Mortadelo y con Astérix. Si salía alguien dándose un porrazo o pisando una mierda, me tronchaba. También me hacía gracia el absurdo: me reía con Tip y Coll porque no entendía un carajo de lo que decían, o con Martes y Trece porque gritaban mucho, pero un señor contando chistes me dejaba frío. Es una parte de la cultura popular española que nunca…
