Elon Musk y Santiago Abascal, invitados estrella de la gran fiesta del partido de Giorgia Meloni | Internacional

El universo posfascista que ha alimentado durante años el nacimiento de partidos como Hermanos de Italia, que preside Giorgia Meloni, se apoyó en su versión más festiva de un exótico cruce de caminos cultural. Por un lado, las juventudes del Movimiento Social Italiano (MSI) miraban de reojo a los grandes referentes del fascismo como Pino Rauti, político y agitador de aquella era. Por otro, sus descendientes políticos ―como Alianza Nacional y Hermanos de Italia― se divertían con la literatura fantástica de autores como J. R .R. Tolkien o Michael Ende. Del primero, tomaron prestada la idea de organizar los campos Hobbit, una suerte de convivencia de jóvenes cachorros del partido. Del autor de La Historia interminable, se adueñaron de Atreyu, uno de los niños que protagoniza la novela, para bautizar el encuentro que anualmente, desde 1998, se celebra en Roma. Este año, con Giorgia Meloni convertida en primera ministra de Italia, el invitado estrella ―con permiso del líder de Vox, Santiago Abascal― será el empresario y magnate Elon Musk, héroe global del populismo y la derecha más cercana a las teorías de la conspiración (en Italia le adoran desde Matteo Salvini, líder de la Liga, a todo el universo antivacunas). El primer ministro británico, Rishi Sunak, que estará el sábado en Roma, también se verá con Meloni, aunque su presencia en el acto no está confirmada.

Atreyu, explican en la web del congreso de las juventudes de Hermanos de Italia, tiene un significado claro. “Representa el ejemplo de un joven comprometido en la lucha diaria contra las fuerzas de la nada, contra un enemigo que destruye la fantasía de la juventud, consume sus energías, la desnuda de valores e ideales, hasta convertir en una planicie su existencia”. La derecha social, bajo esa premisa, lo construyó como un espacio de debate y de confrontación de ideas y siempre invitó a políticos de cualquier signo ideológico. Han pasado por aquí Giuseppe Conte (líder del Movimiento 5 Estrellas), Matteo Renzi, Massimo D’Alema, Silvio Berlusconi o Steve Bannon. Una variedad de invitados, sin embargo, marcada siempre por la línea ideológica de las juventudes del partido, que este año han concedido un espacio de honor en el cierre del evento al líder de Vox, Santiago Abascal.

Hermanos de Italia tiene una presencia muy extendida en el territorio romano y acostumbra a celebrar encuentros y fiestas en barrios y pequeños municipios. Atreyu se ha convertido ya en un clásico de los encuentros políticos romanos. La presencia del político ultra español en el evento, que se celebrará en los jardines romanos del Castel Sant’Angelo, fue anunciada justo cuando se conocieron sus declaraciones en Argentina sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las que vaticinaba que llegaría el día en que los ciudadanos españoles lo colgarán por los pies. Sus palabras, además de incitar a la violencia, remitían a la muerte del dictador italiano Benito Mussolini el 28 de abril de 1945 y su exhibición pública colgado boca abajo, en la plaza Loreto de Milán, al día siguiente. Los presagios de Abascal causaron estupor, incluso en la militancia de Hermanos de Italia ―en cierta medida propicia a la nostalgia mussoliniana―, y algunos pidieron que fuera retirada su invitación. No fue así. Meloni tiene en gran estima al líder de Vox y este participará en el cierre del congreso el domingo, que servirá también como primer acercamiento público con sus socios comunitarios para la campaña electoral de las próximas elecciones europeas.

El encargado del evento y responsable de organización de esta formación, Giovanni Donzelli, quitó hierro al asunto. “No nos inmiscuimos en la política interna de otras naciones. Eso significa tener buenas relaciones institucionales. Italia y España son naciones colaboradoras, amigas como instituciones, cada una tiene su propia política interna”, dijo Donzelli al ser preguntado por los periodistas sobre la controversia. Y añadió: “Santiago Abascal es un representante importante de los conservadores, con quien vamos a discutir los asuntos europeos, no los asuntos internos españoles”. Es la segunda vez que Meloni arropa en menos de un mes y de forma algo inoportuna a Santiago Abascal. La última ocurrió mientras Pedro Sánchez juraba su cargo como presidente del Gobierno de España y el líder de Vox aseguraba que se estaba produciendo un golpe de Estado. Ese mismo día fue recibido por Giorgia Meloni en Roma.

Las palabras de Abascal provocaron también que alguno de los invitados, como el coportavoz de los Verdes y diputado de la Alianza Verdes e Izquierda, Angelo Bonelli, se borrasen del evento. “Lo considero absolutamente inadmisible e indecente y, por lo tanto, declaro que declinaré la invitación a participar en el debate del viernes”. Además, la líder del Partido Democrático y jefa de la oposición en Italia, Elly Schlein, pidió explícitamente a Meloni que tomase distancia de Abascal por sus palabras.

El caso de Musk es algo distinto y solo suscita entusiasmo y fervor selfie. El magnate es hoy en día el condimento de casi todas las salsas de ultraderecha y populistas que quieren contar con un respaldo mediático, económico y con una cierta pátina de innovación. Pero su presencia representa también una alegría para inversores y empresarios. El dueño de Tesla y de la red social X mantiene una excelente relación con Meloni ―se vieron en Roma el pasado junio― y ha aceptado participar en el encuentro el sábado. El propietario de X será entrevistado por el periodista Nicola Porro, conductor del evento.

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Le acompañarán invitados como Luciano Fontana, director del Corriere della Sera; el empresario Flavio Briatore; el alcalde de Roma, el socialista Roberto Gualtieri, o el primer ministro de Albania, Edi Rama. Este último, pese a ser presidente del Partido Socialista de su país, mantiene una excelente relación con Meloni y ha firmado recientemente un acuerdo con Italia para alojar en territorio albanés centros de internamiento de migrantes rescatados en las costas italianas. Un proyecto que, fundamentalmente, permitiría la deportación de migrantes rechazados a sus países de orígenes y que bordea la legalidad internacional y no gusta en Bruselas. “Soy socialista, pero también un viejo amigo de Italia y me siento muy cercano a Giorgia Meloni”. Tanto, que incluso el último verano ambos pasaron un pedazo de sus vacaciones juntos en Albania.

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By Gladis Covas Pulido

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