Por qué nuevas rutas, zonas francas y energía son esenciales para la inversión en Guatemala

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Guatemala está apostando por una estrategia integral para fortalecer su posicionamiento como destino atractivo para la inversión extranjera directa. La fórmula incluye el desarrollo de nuevas rutas logísticas, la expansión de zonas francas y la modernización del sistema energético. Estas iniciativas buscan capitalizar el interés de empresas globales que, ante los cambios en las cadenas de suministro internacionales, exploran oportunidades en países con ventajas competitivas y cercanía a los mercados de América del Norte.

Uno de los pilares de esta estrategia es la mejora en la infraestructura vial y portuaria, así como la ampliación de rutas aéreas y terrestres. Las autoridades han enfocado esfuerzos en consolidar corredores logísticos que faciliten el tránsito de mercancías desde los centros productivos hacia los principales puertos y fronteras. El objetivo es reducir los costos logísticos y los tiempos de transporte, lo cual se traduce en mayor competitividad para las empresas que operan en el país.

Además, se está impulsando la creación de nuevos polígonos industriales y áreas de libre comercio, especialmente en el oeste y sur del país, zonas con gran potencial productivo pero tradicionalmente atrasadas en la captación de inversiones. Estas regiones proporcionan incentivos fiscales, infraestructura de alta calidad y trámites aduaneros más sencillos. El objetivo es descentralizar la actividad económica y crear núcleos de desarrollo fuera del área metropolitana de la capital.

Los parques industriales, en particular, están siendo diseñados con un enfoque multisectorial. Se espera que en ellos se instalen empresas manufactureras, agroindustriales y de servicios logísticos, aprovechando el talento humano local y las condiciones geográficas favorables. En paralelo, el gobierno ha iniciado un proceso de modernización del marco normativo que regula estas zonas, con la intención de atraer empresas que buscan relocalizar operaciones desde Asia hacia América Latina, bajo el modelo conocido como «nearshoring».

Otro punto central en esta estrategia para atraer inversión es el sector energético. Guatemala ha progresado en diversificar sus fuentes de energía, aumentando la utilización de recursos renovables como la energía hidroeléctrica, solar y eólica. No obstante, todavía se encuentran desafíos relacionados con la cobertura, los costos y la calidad del servicio. Actualmente, se busca promover la inversión en generación distribuida y redes inteligentes, y también facilitar la interconexión regional con países vecinos mediante el Sistema de Interconexión Eléctrica para América Central (SIEPAC).

El abastecimiento confiable y sostenible de energía se considera esencial para captar industrias intensivas en consumo eléctrico, como las de procesamiento de alimentos, textiles o productos electrónicos. En este sentido, el país ha iniciado conversaciones con potenciales inversionistas interesados en proyectos de infraestructura energética que puedan responder a la creciente demanda de las futuras zonas industriales.

Además, se están promoviendo diversas reformas institucionales con el objetivo de optimizar el entorno empresarial. Entre ellas destacan la digitalización de procedimientos, la simplificación para el otorgamiento de licencias y permisos, y la implementación de mecanismos más rápidos para resolver disputas. Se espera transmitir un mensaje claro de certeza legal y eficacia administrativa a los inversores.

Sectores empresariales locales han manifestado respaldo a esta visión estratégica, aunque también advierten sobre la necesidad de garantizar condiciones mínimas en materia de seguridad, Estado de derecho y estabilidad política. Consideran que, sin estos elementos, los avances en infraestructura y energía podrían no ser suficientes para consolidar al país como un destino confiable para grandes capitales internacionales.

Además, se han hecho llamados a que los beneficios derivados de esta estrategia se distribuyan de manera equitativa en el territorio nacional. Líderes sociales y académicos coinciden en que el crecimiento económico debe ir acompañado de inclusión social, generación de empleo formal y respeto al medio ambiente.

Con estos fundamentos —una infraestructura de logística, zonas de libre comercio modernas, energía confiable y un marco regulatorio favorable— Guatemala se alista para competir por una posición en el escenario de inversiones globales, tratando de aprovechar las oportunidades de un entorno económico internacional en evolución. La clave será la colaboración efectiva entre el sector público y privado, así como mantener una perspectiva a largo plazo que garantice resultados sostenibles.

Por Gladis Covas Pulido