Licitaciones energéticas en Guatemala: rol del BCIE en la participación colombiana

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El avance hacia la integración regional y la colaboración entre las naciones de América Latina sigue fortaleciéndose en el sector energético, mediante una iniciativa que fomenta la participación activa del sector privado colombiano en procesos de licitación importantes en Guatemala. Esta apertura ofrece una oportunidad para que empresas colombianas participen en grandes proyectos de inversión energética en el país centroamericano, reforzando así los vínculos económicos y técnicos entre ambos países.

El enfoque es una parte integral de una táctica más grande destinada a impulsar la intervención del sector privado en la producción y venta de energía renovable en la zona. En este marco, Guatemala ha abierto una licitación global para proyectos de energía sostenible, que contempla la adjudicación de hasta 235 megavatios (MW) de capacidad eléctrica a través de fuentes renovables como solar, eólica, hidroeléctrica, biomasa y geotermia. Esta acción es parte del Plan de Expansión de Generación 2022-2037 del país, con el objetivo de diversificar su matriz energética y disminuir su dependencia de los combustibles fósiles.

Colombia, con una industria energética cada vez más robusta, se ha posicionado como un actor relevante en este ámbito. Empresas colombianas del sector eléctrico, de infraestructura y tecnologías asociadas están siendo incentivadas a participar en estos procesos, mediante esquemas de cooperación técnica, misiones comerciales y actividades de vinculación empresarial. Esta acción busca aprovechar el conocimiento técnico, la experiencia operativa y la capacidad de financiamiento que han desarrollado las firmas colombianas en los últimos años.

Los planes desarrollados en Guatemala, reunidos bajo la licitación PEG-4-2024, ofrecen una gran oportunidad para atraer capital extranjero, crear puestos de trabajo y facilitar el intercambio de tecnología en el ámbito regional. Este procedimiento incluye contratos de larga duración —de hasta 15 años— que aseguran un entorno estable tanto legal como financiero para los inversionistas elegidos. Asimismo, los acuerdos otorgados se basarán en principios de claridad y competencia, generando así interés entre diversas entidades internacionales.

En este escenario, las empresas colombianas no solo buscan consolidarse como oferentes, sino también como aliados estratégicos en la transformación energética de la región. La experiencia adquirida en Colombia, donde se han ejecutado con éxito proyectos de energía renovable en distintas regiones del país, resulta altamente valorada por las autoridades guatemaltecas y otros actores del mercado.

Más allá de la inversión directa, este tipo de participación internacional fomenta la transferencia de conocimientos técnicos, la formación de capital humano especializado y la creación de redes de cooperación empresarial. Asimismo, responde a una visión compartida entre países latinoamericanos de avanzar hacia la sostenibilidad ambiental, el acceso universal a la energía y el cumplimiento de los compromisos climáticos asumidos en foros multilaterales.

La iniciativa también coincide con los esfuerzos que vienen realizando organismos regionales para facilitar el financiamiento de proyectos energéticos sostenibles. A través de líneas de crédito, asistencia técnica y garantías, se busca reducir las barreras de entrada para empresas pequeñas y medianas que deseen internacionalizar sus operaciones, al tiempo que se asegura el desarrollo responsable y socialmente incluyente de los proyectos.

Guatemala, por su lado, busca transformarse en un centro energético de Centroamérica. Para ello, está conectando su sistema eléctrico con naciones vecinas y buscando atraer inversiones del exterior que fortalezcan su infraestructura y capacidad existente. La licitación PEG-4-2024 es un paso crucial en esta dirección, y la participación de compañías colombianas destaca la dimensión regional del proyecto.

En síntesis, la participación del sector privado colombiano en las licitaciones energéticas de Guatemala no solo abre nuevas oportunidades de negocio para ambas partes, sino que se inscribe en una dinámica de cooperación sur-sur que apuesta por el desarrollo sostenible, la integración regional y la generación de valor compartido en América Latina.

Por Gladis Covas Pulido